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DeFi & stablecoins

Stablecoins y depósitos tokenizados: dos derechos de crédito que no deben confundirse

Un registro blockchain puede albergar instrumentos monetarios diferentes. Para comprenderlos, hay que identificar el derecho representado, las condiciones de transferencia y el régimen aplicable.

Stablecoins y depósitos tokenizados: dos derechos de crédito que no deben confundirse — ilustración conceptual original

Dos tokens pueden mostrar la misma referencia de valor y funcionar en un entorno programable sin otorgar los mismos derechos. La distinción cobra importancia con los proyectos de pagos blockchain. «Tokenizado» describe una forma de representar y transferir valor; no basta para indicar quién debe reembolsar al titular ni bajo qué régimen.

El depósito sigue siendo un derecho frente al banco

En su informe de diciembre de 2024 sobre depósitos tokenizados, la Autoridad Bancaria Europea explica que registrar un derecho de depósito en un registro distribuido, en lugar de uno tradicional, no modifica por sí mismo su naturaleza fundamental. En esta acepción estricta, el cliente conserva un derecho de crédito frente a la entidad bancaria. Cambiar de tecnología no basta, por tanto, para crear una nueva categoría jurídica.

Sin embargo, debe comprobarse que la estructura examinada corresponda realmente a esa definición. Un nombre comercial, una interfaz familiar o un token expresado en euros no sustituyen el examen de los compromisos. La EBA destaca precisamente la necesidad de clasificar coherentemente y seguir los distintos usos. No deben agruparse sin análisis todas las representaciones digitales de un saldo.

MiCA marca esta frontera: su artículo 2 excluye de su ámbito los criptoactivos calificados como depósitos, incluidos los estructurados. Un instrumento que efectivamente pertenezca a esa categoría debe distinguirse, por tanto, de un token de dinero electrónico sujeto al reglamento. La exclusión no significa ausencia de regulación.

La programabilidad no hace intercambiables los instrumentos

En su estrategia de pagos publicada el 31 de marzo de 2026, el Eurosistema contempla varios activos de liquidación: dinero de banco central, depósitos bancarios tokenizados y stablecoins correctamente diseñados y regulados. Los presenta como complementarios, con características jurídicas y prudenciales distintas. Las posibilidades técnicas no eliminan la separación entre dinero público y obligaciones privadas.

La circulación es una diferencia concreta. El BCE observa que ciertas formas de depósitos tokenizados solo pueden ser mantenidas por clientes del banco emisor. Su alcance depende entonces de conexiones que permiten liquidaciones entre entidades. Un token técnicamente transferible y un pago económicamente accesible a todos los destinatarios son cosas diferentes.

Tomemos un ejemplo hipotético: una empresa paga a un proveedor con un depósito representado en un registro compartido. Hay que saber si el proveedor puede recibir directamente ese derecho, si debe convertirse en cliente del mismo banco o si existe una conversión. Describir únicamente una transacción «en blockchain» dejaría ocultas estas etapas esenciales.

Comparar derechos antes que velocidad

Analizar un servicio debe comenzar por la identidad del emisor, la naturaleza del derecho y las modalidades de restitución en dinero bancario. Después, debe precisarse quién puede mantener el instrumento, cómo pasa entre entidades y qué intermediarios lo custodian. Estas cuestiones determinan el funcionamiento real del pago.

También deben examinarse la seguridad informática y la disponibilidad del registro: una buena clasificación jurídica no elimina incidentes operativos. A la inversa, una demostración técnica rápida no establece el alcance de los derechos del titular. El debate sobre pagos tokenizados mejora al comparar instrumentos definidos con precisión, en lugar de etiquetas o promesas generales de modernización.

Escrito con cariño porAlejandro MoralesConocer esta firma editorial ↗

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