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Seguridad de las criptomonedas: los ataques físicos contra sus titulares
Los ataques físicos contra los titulares de criptomonedas son cada vez más frecuentes.
Lucía NavarroFirma editorial
Incidentes documentados
Los titulares de criptomonedas son víctimas de ataques físicos cada vez con más frecuencia. Estas agresiones, llamadas «wrench attacks», consisten en utilizar violencia o amenazas para obtener las claves de acceso a los monederos de criptomonedas. El experto en seguridad Jameson Lopp creó un archivo de estas agresiones que ya cuenta con más de 700 casos documentados.
Los ataques físicos contra titulares de criptomonedas suelen ser muy violentos. Según los datos recopilados por Jameson Lopp, 413 de los 670 casos documentados implicaron víctimas retenidas contra su voluntad, 300 provocaron lesiones y 31 acabaron en muerte. Las pérdidas financieras totales se estiman en unos 394 millones de dólares.
Los límites de las protecciones
Los ataques físicos contra titulares de criptomonedas subrayan la vulnerabilidad de la seguridad física de las criptomonedas. Aunque estas se protegen mediante algoritmos de cifrado avanzados, las claves de acceso pueden obtenerse por la fuerza o mediante amenazas. Por tanto, los usuarios deben adoptar medidas para proteger su seguridad física, como utilizar monederos multifirma o claves separadas geográficamente.
Las empresas de criptomonedas comienzan a adoptar medidas contra estas agresiones. Por ejemplo, Binance ha lanzado una función de «protección de retiradas» que permite a los usuarios congelar las transferencias salientes de sus cuentas. Sin embargo, es importante señalar que estas medidas no pueden eliminar por completo el riesgo de ataques físicos.
Por último, es esencial comprender que los ataques físicos contra titulares de criptomonedas suelen estar relacionados con un fallo de seguridad más amplio. Los usuarios deben ser conscientes de los riesgos y adoptar medidas para proteger tanto su seguridad física como su seguridad en línea.
La clave técnica y la seguridad personal
Un monedero físico y una organización de firmas responden, ante todo, a cuestiones de autorización digital. No constituyen una protección general frente a la violencia. Un agresor puede intentar obtener un secreto, acceso a una plataforma o la intervención de una persona autorizada para validar una operación. Por tanto, la situación supera la mera elección de software. Comprender los diferentes accesos permite describir el riesgo sin presentar una herramienta concreta como respuesta suficiente a todas las formas de amenaza.
Los datos de un archivo de incidentes también deben interpretarse con su perímetro. Un caso documentado no es necesariamente representativo de todas las agresiones y algunas categorías pueden solaparse. Un mismo caso puede incluir secuestro, lesiones y una pérdida financiera. Sumar estas categorías como si siempre correspondieran a víctimas diferentes ofrecería una lectura engañosa. La fecha del registro y la forma de actualizar los expedientes importan tanto como los totales presentados.
Distinguir los efectos de los dispositivos
Un plazo de retirada, una validación adicional y una separación de claves modifican etapas diferentes del recorrido de transferencia. Su utilidad depende de las condiciones concretas en las que funcionan. No reparan una divulgación pasada ni garantizan que se evite toda coacción. Este análisis recuerda, sobre todo, que la protección de criptoactivos combina personas, procedimientos y medios técnicos. La solidez criptográfica solo describe una parte de esa organización, cuya evaluación debe mantener un perímetro preciso.