Bitcoin
Google y Willow: qué cambia el avance cuántico para las antiguas claves de Bitcoin
Google presentó un avance experimental en Willow el 15 de octubre. Afecta a un componente de la computación cuántica, no a una demostración que permita robar bitcoins hoy.
Alejandro MoralesFirma editorial
Un avance de laboratorio puede iluminar un riesgo futuro sin constituir un ataque disponible. El 15 de octubre de 2026, Google Quantum AI anunció un experimento de «cultivo de estados mágicos» realizado en su procesador Willow. Para Bitcoin, lo importante es comprender qué parte del problema progresa y después distinguir ese resultado de las capacidades necesarias para recuperar una clave privada. Este anuncio no demuestra ninguna recuperación de una clave de Bitcoin.
Un recurso indispensable para cálculos complejos
Los estados mágicos son recursos utilizados para ejecutar determinadas operaciones en un ordenador cuántico con corrección de errores. Fabricarlos con suficiente calidad representa un coste importante. Google explica que probó un método que elimina los intentos con demasiado ruido y mejora los estados conservados. La empresa anuncia una reducción de los errores de aproximadamente cuarenta veces respecto a los estados no cultivados. El resultado se refiere a una operación y un protocolo concretos, no a una multiplicación equivalente de todas las capacidades del procesador.
El trabajo experimental presentado por los investigadores aporta una precisión útil: su estimación de fidelidad alcanza 0,9999, conservando solo alrededor del 8 % de los intentos. Por tanto, la tasa de éxito y la calidad obtenida deben examinarse conjuntamente. Un recurso excelente producido rara vez no responde automáticamente a las necesidades de un cálculo largo. Google también indica que la demostración aún debe ampliarse a mayor escala, con dificultades técnicas pendientes. Hay que producir suficientes recursos utilizables, pero también integrarlos en una arquitectura capaz de continuar el cálculo sin perder fiabilidad.
Por qué determinadas claves antiguas atraen la atención
Bitcoin autoriza un gasto cuando se cumplen las condiciones inscritas en una salida de transacción. La documentación para desarrolladores distingue, en particular, las salidas que pagan directamente a una clave pública de las que utilizan su huella. En el primer caso, la clave es visible en los datos. En un pago de tipo P2PKH, su versión completa se revela cuando se gastan los fondos. Estas diferencias explican por qué el análisis se centra en cómo ha quedado expuesta una clave.
Por tanto, la antigüedad de un bitcoin no basta para determinar su exposición. También cuentan el tipo de salida y los usos del monedero. La documentación recomienda evitar la reutilización de claves, especialmente para limitar el seguimiento de las operaciones. Pero cambiar un hábito de recepción no transforma los mecanismos de firma actuales en criptografía poscuántica. El problema teórico sigue siendo el de una máquina futura capaz de aprovechar una clave pública para recuperar el secreto correspondiente.
Medir la distancia entre experimento y amenaza
El NIST recuerda que la preparación poscuántica se dirige a futuros ordenadores que podrían amenazar ciertos mecanismos criptográficos actuales. En agosto de 2024, el organismo estadounidense finalizó nuevos estándares destinados a esa transición. Estos estándares no demuestran que exista una máquina suficientemente potente; permiten preparar los sistemas antes de que el riesgo se materialice. Adoptarlos en una blockchain requiere después decisiones propias de su protocolo.
Para Nexorena, lo que conviene vigilar es, por tanto, la convergencia de varios avances: corrección de errores, producción sostenida de los recursos necesarios y ejecución fiable de cálculos largos. El anuncio de Willow aporta un resultado experimental a este conjunto, pero no fija ninguna fecha de ataque. Presentar un avance aislado como el final inmediato de la seguridad de Bitcoin confundiría una etapa científica con un sistema operativo completo.